Cómo la Teletón ha cambiado a los chilenos

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Hemos pasado una Teletón más en la historia de nuestro país. Una meta que logramos alcanzar todos. Porque cuando se trata de la Teletón, todos participan, todos aportan, todos queremos llegar al cómputo final. Tenemos un ícono, un líder que sabe llevar adelante esta generosa acción: Don Francisco, quien lleva la batuta de esta causa, año tras año.

Cuando empiezan los comerciales sobre la Teletón y las empresas confirman su asistencia y ayuda, no faltan las críticas. Muchos argumentan que es un show morboso, que los rostros se llevan la mitad de lo recaudado, que las empresas van sólo a limpiar su imagen. Muchos de los que critican no recuerdan que en las diferentes sedes de la Teletón hay niños, jóvenes y familias que no podrían estar llevando una vida con esperanza si no fuera por la ayuda y apoyo que brinda la institución.

Nadie tiene la vida asegurada, uno nunca sabe cuándo puede ocurrir accidentes personales que cambien tu forma de moverte o de comunicarte para siempre. La Teletón ha cambiado a los chilenos, porque es una reunión de 27 horas. La familia se junta entorno al televisor para ver en qué cifra van. Los cursos y oficinas juntan meses antes dinero en una alcancía o cuenta de banco.

Muchos chilenos quizás solo recuerdan la Teletón durante las fechas que lo trasmiten por televisión, pero detrás de la meta alcanzada hay cientos de niños que día a día van a los centros de rehabilitación. Ellos no sólo existen cuando hay Teletón o cuando salen los rostros leyendo las donaciones. Hay niños y jóvenes que viven hoy gracias a la ayuda que les entrega la institución, personas que tuvieron accidentes personales o nacieron de una manera determinada, pero personas al fin y al cabo.

La Teletón nos cambió cuando vivimos el terremoto del 27F, porque fuimos capaces de armar un Chile ayuda Chile sobre la misma base de una Teletón y ayudar a los compatriotas que habían perdido todo o sufrido accidentes personales. Esta causa nos identifica, porque la solidaridad es la característica que nos diferencia del resto.

Hemos cambiado porque la Teletón no sólo es para unos pocos, es una causa transversal a tu condición, género, situación económica, nacionalidad, porte y gustos. Más que la Teletón, son las personas que ayudan y se ven ayudados ahí los que han tocado el corazón de muchos chilenos. Son ellos los que no han hecho pensar que cualquier día, en cualquier momento, por cualquier circunstancia, uno de nosotros podríamos estar ahí buscando rehabilitación.

Esta causa se apoderó de la idiosincrasia de los chilenos, porque si un día no tenemos Don Francisco, la Teletón seguirá teniendo a los chilenos para llegar a la meta.

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