Trastornos pedagógicos se detectan a mitad del ciclo escolar

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Los padres comienzan a detectar los primeros síntomas de preocupación cuando los pequeños tienen problemas de pronunciación o bien para comprender conceptos: dificultades para pronunciar la letra erre, para definir el concepto detrás del animal “perro”, o para escribir una palabra sin omitir letras. A esto, se pueden llegar a agregar algunos problemas de conducta. Estos son los primeros síntomas que podrían alertar de la presencia de algún trastorno del aprendizaje, que hace necesaria la evaluación correspondiente.

Para quienes se encuentran formados en la carrera psicopedagogía es común que este tipo de situaciones se presenten durante la mitad del ciclo anual escolar. Cuando los padres lo notan, recurren a los profesionales de esta área para tener una opinión al respecto.

La mayor comprensión de este tipo de apoyo ha generado que en muchos establecimientos se solicite el análisis de las mallas curriculares, esperando realizar los ajustes necesarios para que todos los alumnos puedan ir al mismo ritmo. Sin embargo, antes de eso, es necesario realizar las correspondientes evaluaciones.

Trastornos pedagógicos

¿Cómo se confronta un trastorno pedagógico?

En este tipo de casos, se recomienda que los padres se mantengan atentos a cualquier llamado de atención desde los establecimientos, o cambios más notorios como una baja en el rendimiento escolar.

El apoyo que los padres puedan dar al alumno es fundamental, ya que puede ocurrir que los profesores no se den cuenta y piensen que esta situación se deba simplemente a un alumno “flojo”.

La falta de concentración muchas veces puede ser un indicio de un trastorno de déficit atencional, que si bien no es un cuadro intratable, es algo que requiere de un tipo de educación más individualizada.

A pesar de ello, los pacientes pueden salir adelante con el apoyo del psicopedagogo y el profesor: el primero debe darle indicaciones especiales al maestro algunos “tips” para manejar la falta de atención y la ansiedad del alumno, como por ejemplo, cuidar de no dar más de una instrucción a la vez para no generar estrés.

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