Una mirada a la gestión y control de olores en Chile

Emisión y oloresSon varios los problemas que han presentado los pobladores de diversas comunas a lo largo de Chile, producto de las actividades industriales y las consecuencias que estas tienen sobre la calidad de vida de las personas.

En particular, un tema que se discute mucho y en base a lo cual se hace necesario trabajar arduamente, es la gestión y control de olores, principalmente en las faenas de producción de alimentos a base de animales, como es el recordado caso de Freirina.

Al respecto, es bueno tener en cuenta que para paliar estos efectos adversos en las personas, el Ministerio del Medio Ambiente inició en 2014, una Estrategia para la Gestión de Olores en Chile, la cual tiene como objetivo fortalecer el marco regulatorio mediante medidas de corto, mediano y largo plazo, que permitan cuantificar, controlar y prevenir toda la generación de olores molestos.

Asimismo, se busca aumentar el conocimiento de las comunidades, de forma tal que las autoridades puedan generar planes priorizando ciertos sectores y reunir los antecedentes necesario para ir actuando a futuro, siguiendo el mismo proceso con el cual se elaboró esta estrategia, y que involucró un trabajo participativo iniciado en octubre de 2012 y culminado en septiembre de 2013.

Acciones del plan para el control de olores

Dentro de las primeras medidas que se han adoptado para fortalecer el marco regulatorio, se encuentra la elaboración de un “Reglamento para la Prevención y Control de Olores”, el cual busca que las fuentes de sectores que puedan ser potenciales generadores de olor, adopten mejoras tecnológicas, y buenas prácticas en la materia, tales como contar con una consultoría en monitoreo y control de olores.

Junto con esto, se incluye una serie de acciones que buscan homologar las técnicas de control de olores y protección del medio ambiente para:

  • Estandarizar la medición de olores
  • Considerar los componentes de olores en diferentes territorios
  • Potenciar instrumentos ambientales ya existentes.
  • Impulsar la prevención de olores.
  • Evaluar proyectos dentro del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
  • Establecer protocolos de fiscalización.

La idea de todo esto, es ir sentando las bases para que, una vez terminada esta estrategia de gestión de olores en 2017, se pueda establecer una norma ambiental efectiva.

Entonces, las acciones contempladas con estos planes, son básicamente tres: capacitar de forma permanente el sector público o privado, fortalecer las comunicaciones entre generadores de olor y ciudadanía, e incluir estas temáticas en las mallas curriculares de programas académicos y técnicos.

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